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antioxidantesLa vejez nos alcanzará a todos en algún momento. El aspecto juvenil que algún día tuvimos se verá ensombrecido por los síntomas de la edad. Entre ellos se encuentra la aparición de arrugas, el descoloramiento del cutis, la falta de elasticidad en la piel, el debilitamiento del cabello, entre otros. Desafortunadamente, esto es una ley universal y no hay nada que lo impida. Sin embargo, el proceso evolutivo se puede retrasar y aquí te explicaremos la forma de hacerlo.

 

Antioxidantes vs radicales libres

Diariamente en nuestro organismo se libra una batalla entre los antioxidantes y los radicales libres. El cuerpo está compuesto de moléculas y existen algunas que se muestran inestables; esto quiere decir que han perdido un electrón, se vuelven reactivas y tratan de robar el de sus vecinas. Al lograr su estabilidad, dejan otra molécula incompleta (de quien le extrajeron el electrón) convirtiéndola en un radical libre. Este proceso se convierte en una reacción en cadena en la cual, muchas células quedarán dañadas. Solo los antioxidantes pueden equilibrar la balanza.

¿Pero de dónde vienen los radicales libres? Básicamente de nuestro propio organismo. Los procesos de nuestro cuerpo, como el metabolismo de los alimentos, la respiración, el ejercicio, entre otros, son los responsables de producirlos. También el medio ambiente influye en la aparición de los mismos, como la polución industrial, el tabaco, la radiación, los medicamentos, los aditivos químicos en alimentos procesados, solo por nombrar algunos. Pero revisemos a detalle el proceso de creación de los radicales libres en nuestro cuerpo.

 

Células incompletas y su repercusión en el cuerpo

Como lo mencionamos, las moléculas inestables adquieren el electrón que les hace falta de las moléculas vecinas, dejándolas incompletas. Las células huérfanas quedan ausentes de proteínas, por lo cual estarán imposibilitadas en el intercambio de nutrientes y de la limpieza de materiales de deshecho. Esto resulta en un deteriorado proceso de regeneración y reproducción molecular. También las células del sistema inmune crean radicales libres para utilizarlas contra las bacterias y virus que se presentan; en esta ocasión, las moléculas inestables servirán de línea de defensa contra males superiores. Pero si no existe un control dentro de ellas mismas terminarán jugando en su contra.

En general, las células incompletas y todo el proceso que conlleva se ve reflejado en nuestra piel con su pérdida de elasticidad, ausencia de brillo y alisamiento. Estos cambios físicos son los que nos proporcionan una imagen de envejecimiento. En el desarrollo de las células en nuestro cuerpo, los radicales libres también pueden contribuir a un crecimiento anormal de células, estas pueden hacer proliferar sin control una población molecular, que puede llegar a diagnosticarse como tumores benignos e inclusive malignos (cáncer).

 

Los antioxidantes al rescate

¿Y cómo actúan los antioxidantes? Estas son moléculas con la capacidad de inhibir precisamente la oxidación originada por los radicales libres. Su campo de ataque se basa a nivel intracelular y en las membranas de las células. Pueden estar clasificadas como enzimas naturales, antioxidantes farmacológicos o antioxidantes derivados de la dieta. En el nivel intracelular se encuentran antioxidantes naturales, como el glutation que previene la formación del radical hidróxilo; también regenera las vitaminas C y E.

En las membranas celulares, encontramos otros antioxidantes naturales, como la trasferrina, lactoferrina, ceruloplamina y albumina, todas ellas clasificadas como proteínas. Los pacientes diagnosticados con diabetes cuentan con esta baja de sustancias. Otros antioxidantes encontrados en el plasma sanguíneo, son la bilirrubina, el ácido úrico, la vitamina C, la vitamina E, el beta caroteno, la melatonina, el flavonoide, el estrógeno, los minerales y el zinc.

 

Alimentos productores de radicales libres

La producción de antioxidantes y los que se obtienen mediante la alimentación, sobrevienen precisamente a una buena nutrición, aumentando la formación de colágeno y manteniendo los tejidos del cuerpo. Ante ello, expondremos una serie de alimentos que producen los radicales libres que deberíamos evitar en pro de nuestra piel y que recomendamos evitar o cuando menos, disminuir su consumo:

  • Azúcares. Este ingrediente suprime la actividad de los glóbulos blancos en la sangre. En el proceso de descomposición daña el colágeno, sustancia que nos otorga suavidad y tersura en la piel. Los postres, que son los alimentos ricos en azúcares, no solo generan obesidad, sino que también debilitan el sistema inmunitario, inflaman los tejidos y generalmente, en las mujeres conducen a la formación de celulitis.
  • Sales. El exceso de sodio llega a producir la retención de líquidos, con lo que también sobreviene la celulitis. A largo plazo, el exceso de sal en nuestro organismo provoca insuficiencias vasculares y circulatorias.
  • Café. La cafeína aumenta los niveles de cortisol (hormona responsable de la aparición del estrés), el cual es el responsable de acelerar el envejecimiento, la deshidratación y la opacidad en la dermis. Por si fuera poco, afecta directamente a la dentadura, pues la cafeína los torna amarillentos, creando poros microscópicos y erosionándolos. Es recomendable beber un vaso de agua al finalizar el café, para llegar a neutralizar el ácido que se origina y que afecta al esmalte de los dientes.
  • Olestra. Esta es una de las grasas sintéticas más empleadas en la producción de la llamada “comida rápida”. Tal es el caso de las papas fritas, que provocarán daño en el sistema inmune y celular. Su consumo reduce los niveles de vitaminas A, D, E y K, vitales para el mantenimiento de la piel. Por último, el exceso de estas botanas, elaboradas con el sustituto del aceite vegetal, afecta directamente el hígado, presentando enfermedades como cirrosis o insuficiencia renal.

Más productores de radicales libres

  • Embutidos. Estos alimentos, como el tocino ahumado, son generadores de nitrosamina, compuesto que inicia la oxidación y en cantidades elevadas, puede originar cáncer.
  • Refresco. Esta bebida, contiene azúcares, cafeína y ácido fosfórico. Los efectos son similares a los del consumo de café y los azúcares, por su alto contenido de ambas sustancias. Deshidrata la piel, dándole un aspecto de vejez.
  • Grasas saturadas. Existe una alta concentración en la carne de cerdo, la carne de res y la piel de las aves. El aspecto que nos proporcionará por consumir estos alimentos, está vinculado con la vejez.
  • Harinas. La resistencia de los tejidos se verá mermada con los alimentos que contengan esta sustancia. Por su parte, los comestibles derivados de los granos refinados, producen inflamación y hacen perder los nutrientes con los que originalmente contaba; un ejemplo de este último, es el pan, la tortilla, la galleta, y las pastas.
  • Los lácteos, las bebidas alcohólicas, el vino blanco, los alimentos picantes, las bebidas energéticas, el té negro, entre otros, también son productores de los radicales libres.

Un buen cóctel de vitaminas, minerales y nutrientes, traducidos en una alimentación saludable, no solo nos harán gozar de buena salud, sino que también mantendremos un buen aspecto y lo veremos reflejado en la piel.

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