TRATAMIENTO INTEGRAL DE PARÁLISIS FACIAL CON MTCH

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La parálisis de Bell es una forma de parálisis facial temporaria que se produce por el daño o trauma en los nervios faciales. El también llamado séptimo par craneano, es una estructura en pares que viaja a través de un canal óseo estrecho (llamado canal de Falopio) en el cráneo, debajo del oído, a los músculos a cada lado de la cara. Durante la mayor parte de su viaje, el nervio está encajonado en esta vaina ósea. Cada nervio facial dirige los músculos de un lado de la cara entre ellos el párpado. Además, controla las expresiones faciales como sonreír y fruncir el ceño. Entre sus funciones, el nervio facial transporta impulsos nerviosos a las glándulas lacrimales, las glándulas salivares, y los músculos del estribo. El nervio facial también transmite sensaciones del gusto provenientes de la lengua.

Síntoma de muchos problemas

El nervio facial tiene tantas funciones y es tan complejo, que el daño al nervio puede generar muchos problemas. Los síntomas de la parálisis de Bell pueden incluir tics, debilidad, o parálisis en uno o ambos lados de la cara, caída del párpado y de la comisura de la boca, baboseo, sequedad del ojo o la boca, deterioro del gusto, y lagrimeo excesivo de un ojo. Con mayor frecuencia estos síntomas, que generalmente comienzan súbitamente y llegan al máximo en 48 horas, llevan a una distorsión facial significativa. Otros síntomas pueden comprender dolor o molestias alrededor de la mandíbula y detrás del oído, zumbido en uno o ambos oídos, dolor de cabeza, pérdida del gusto, hipersensibilidad al sonido del lado afectado, deterioro en el habla, mareos y dificultad para comer o beber.

 

La MTC como terapia alternativa

El factor condicionante es la invasión de viento al sistema de canales Yangming, especialmente de la mano. Las condiciones para que se desarrolle son: Que la energía patógena sea viento. Que se afecten los canales musculotendinosos y principales. El viento se acompaña de otros factores patógenos y estanca Qi y Xue de los canales. Si la energía patógena no se elimina, se altera la nutrición de las partes afectadas. Al principio se manifiesta como rigidez y espasmo; posteriormente como flacidez de los músculos de la expresión facial.

La parálisis facial altera la circulación de sangre y energía, impidiendo la nutrición adecuada. El viento se acompaña de frío, calor o humedad. Un patrón común es la aparición brusca de la parálisis y el antecedente de la exposición al clima.

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