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Irrígate la cabeza

Seas o no consciente, una de las principales causas de todos los problemas es una cabeza no irrigada. Piensa en ello. A lo largo del día puedes caminar y estar de pie o sentado, y la cabeza es siempre el punto más alto de tu cuerpo. Tu corazón debe bombear la sangre en contra de la gravedad para que este llegue a tu cerebro; en ocasiones puede provocar cierta sensación de confusión.
¿Has experimentado esta sensación alguna vez durante la jornada laboral? ¿Por qué no ayudas a tu cerebro a permanecer en plena forma irrigándolo con sangre rica en oxígeno? Una buena manera de comenzar cualquier automasaje en el trabajo consiste, simplemente, en reclinarse hacia delante en la silla, acercando la cabeza las rodillas. Mantén los pies apoyados en el suelo y sujétate las manos por detrás de la espalda. Si eres el suficientemente flexible, levanta las manos hacia el techo para lograr buen estiramiento. 

Estira los brazos y la parte superior de la espalda

Un buen calentamiento para el automasaje en el trabajo consiste en sentarse erguido, extender un abrazo y sujetarlo con la mano a la altura del codo. Tira del codo hacia el pecho, pues esto creará cierta tensión sobre el hombro. Si no lo sientes, quizá sea muy flexible o no estés tirando del codo con la fuerza suficiente. Repite el procedimiento con el otro brazo.A continuación, levanta el brazo, sitúalo por detrás del cuello y sujeta el codo por detrás de la cabeza, tirando de él en la dirección opuesta, lo que provocará tensión en la parte superior del brazo y abrirá la circulación del hombro. Para lograr más tensión del hombro, flexiona el cuerpo en la dirección hacia la que tiras del brazo. Repite el procedimiento con el otro brazo. 

Masajéate en círculos sobre el cuero cabelludo

Coloca los dedos sobre tu cuero cabelludo y muévelos trazando pequeños círculos mientras ejerces presión. Asegúrate de que tus dedos no resbalen sobre el cabello, haz  que se mantengan firmes sobre el cuero cabelludo mientras mueves la piel y los músculos debajo. Pasados unos segundos, levanta los dedos y repite el procedimiento en otro lugar de la cabeza, pero intenta no despeinarte demasiado y acabar con un mal aspecto.

 

Masajéate las sienes, la cara y la mandíbula

  • Esta técnica es una buena manera de combatir los dolores de cabeza provocados por la tensión. Sigue los siguientes pasos:
  • Realiza un masaje circular sobre tus sienes: traza los círculos lenta y firmemente, manteniéndote en contacto con una determinada área de la piel, mientras te mueves por encima de los huesos que hay debajo.
  • Desliza tus dedos hacia la frente y sigue con el movimiento circular hasta que tus dedos lleguen a la zona situada justo encima de la nariz; presiona con la punta de los dedos y resbala de nuevo hacia las sienes, manteniendo siempre una presión firme de los dedos sobre la piel.
  • Presiona con la punta de los dedos sobre el ángulo de la mandíbula mientras abres y cierras la boca ligeramente hasta encontrar el punto exacto que parece que alberga la mayor parte de la tensión; realiza un masaje circular lento y profundo sobre ese punto, aplicando un poco más de presión, hasta que sientas que tu mandíbula se relaja. Quizá te sorprenda la cantidad de tensión que se acumula en los músculos de la mandíbula. La tensión se esconde allí cuando te sientas en la oficina mirando con atención la pantalla del ordenador.
  • Presiona con los pulgares sobre el hueso situado justo debajo de las cejas, al lado de la nariz.

 

Practica la reflexología en tus orejas

Según la terapia zona (o reflexología), cada punto de la planta del pie refleja áreas situadas en otra partes del cuerpo. ¿Sabías que las orejas también reflejan todas las partes del cuerpo? Los chinos poseen un amplio sistema de tratamiento a partir de la presión realizada sobre las orejas.

Puedes estimular tu cuerpo frotando tus orejas con un movimiento de refregamiento realizado con los dedos pulgar, anular e índice. Comienza con el lóbulo y ve ascendiendo por la zona exterior de la oreja hasta que alcances su parte superior. Después da pequeños tirones durante el camino.

 

Masajéate el cuello

  • Coloca las manos en la parte posterior del cuello y presiona con los pulgares sobre la base del cráneo; mantén la presión con firmeza durante cinco o diez segundos
  • Deja caer tu cabeza hacia delante y amasa la parte posterior del cuello con la mano que te vaya mejor.
  • Gira la cabeza hacia la izquierda, sujeta tu hombro izquierdo con la mano derecha a la altura del cuello y utiliza el dedo pulgar para presionar sobre los nudos que vayas encontrando.

 

Masajéate los brazos y las manos

  • Comenzando por tu hombro, empieza apretando el brazo hacia arriba, y abajo, clavando el pulgar en los puntos sensibles y manteniéndolo allí un momento; detente cuando llegues a la muñeca, deslízate de nuevo hacia arriba hasta el hombro y repite el procedimiento una vez más.
  • Pellizca la membrana situada entre el pulgar y el índice con la otra mano. Enseguida manten la presión de cinco a siete segundos; este punto puede ser muy sensible, y es conocido porque, a veces, ayuda a aliviar los dolores de la cabeza.

 

Masajéate la parte inferior de la espalda

Deslízate hacia adelante en la silla y busca la parte inferior de la espalda. Utilizando los pulgares, presiona en diferentes lugares de los músculos que están junto a la columna y, a continuación, levanta y presiona la base de tu columna (sobre el sacro), masajeando algunos puntos más. También puedes utilizar los nudillos de manera bastante efectiva cerrando el puño y haciéndolo rodar sobre esta área.

 

Masajéate las piernas

Coloca uno de tus pies sobre la rodilla y utiliza ambas manos para apretar desde la parte superior de tu cadera a través de la rodilla hasta el tobillo, presionando con los pulgares a lo largo de una línea imaginaria  que desciende por la parte interior de la pierna.

 

(Fuente: Masaje para dummies, Steve Capellini, Michael Van Welden, Pág 309-320)

2 comentarios. Dejar nuevo

Amazing! You know I love your blog!!!

Francisco Aedo
19 octubre, 2016 4:16 pm

Thank you very much.

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