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Es importante mencionar que a diferencia de la medicina tradicional china, la medicina mexicana ha sufrido cambios tales que su estructura teórica hoy en día no se conserva intacta.
La colonización de México, llevó por una parte a la destrucción de gran parte de la teoría mexicana tradicional y por otra dio lugar a un sincretismo cultural del que hoy en día no se encuentra exenta nuestra medicina tradicional.
Así el curandero mexicano moderno utiliza una mezcla de creencias y conocimientos de diferentes tradiciones en su quehacer cotidiano.
Muestra de esto es el trabajo del medico antropólogo mexicano Roberto Campos Navarro que en su libro “Nosotros los Curanderos” muestra como hay rasgos prehispánicos que si bien modificados, todavía permanecen en la forma de ver el fenómeno salud enfermedad de algunos curanderos.
Así los tres centros anímicos principales: el teyolía, el tonalli y el ihíyotl, permanecen presentes de alguna forma:

  • El teyolía se encuentra localizado en el corazón, y se relaciona con la vida, el conocimiento, la memoria, los hábitos, las emociones y es inseparable del cuerpo humano.
  • El tonalli tiene su alojamiento en la cabeza y se relaciona con los estados de sueño vigilia, con la creación del calor, con la conciencia, la razón y es separable del cuerpo.
  • El ihíyotl se encuentra localizado en el hígado y es el aire o aliento vital que da vigor, pasión, valentía, deseo, codicia y es también separable del organismo. Pero a diferencia deltonalli, es un elemento activo, invasivo, que captura almas.

Hoy en día después de influencias católicas y asiáticas se observan residuos y diferencias de los conceptos prehispánicos. Existe una afinidad entre el alma y el teyolía por su relación con el corazón, la expresión de la sensibilidad y las emociones e inseparabilidad del vehículo corporal. Igualmente se puede enlazar el tonalli con el espíritu. Esto por su establecimiento en la cabeza, su relación con las actividades mentales y el principio motriz que regula el movimiento generador de calor y los períodos de reposo.

En el trabajo antropológico de Campos Navarro, en el curanderismo moderno es posible distinguir la existencia en el individuo de tres entidades cuyo funcionamiento es unitario e indivisible:

  • Cuerpo
  • Alma
  • Espíritu

El cuerpo es la sede material que aloja el espíritu y al alma, en el cerebro y en la columna vertebral respectivamente, la movilidad es una cualidad compartida por el cuerpo y el alma, lo que contrasta con lo estático del espíritu.

De naturaleza visible, el cuerpo es considerado como el escenario donde fuerzas o elementos externos no visibles entran en relaciones contradictorias con el alma y el espíritu, esto por la benevolencia característica del primero y la ambivalencia del segundo. Ya que pueden funcionar en términos buenos o malos. Sin embargo, sobresaliendo la dualidad complementaria, donde el alma representaría las emociones y los sentimientos (“lo que se siente”) y el espíritu, la fuerza generadora de movimiento (“lo que se hace”).

Se trata de una división binaria, no solo en términos anatómicos, sino genéricos, en el sentido de dotar con supuestos caracteres femeninos al alma (dominio de las sensaciones) y masculinos al espíritu (supremacía de la fuerza y la acción). Al igual que el cuerpo, sus acompañantes alma y espíritu son susceptibles al daño, al sufrimiento y a la enfermedad.

En el alma como consecuencia de las alteraciones corporales y en el espíritu como producto de su debilidad. Puede existir la posibilidad de que otro u otros espíritus ajenos se apoderen del cuerpo y lo posean temporalmente, sin embargo ni alma ni espíritu pueden ser objeto de posesión o atropamiento por aquellos. En estos términos, el cuerpo solo es un vehículo ocupado por el espíritu propio y en condiciones anormales por uno o varios espíritus.

Ante la finitud del cuerpo y del alma, una curandera entrevistada por Campos Navarro, dice que la inmortalidad del espíritu, el cual después de la muerte corporal y anímica continúa perdurando en un espacio denominado como ascárico, lugar donde se produce un autoenjuiciamiento de las obras y acciones emprendidas en vida y se genera una sanción que el espíritu debe cumplir de modo necesario y es lo que se llama un karma.

Es un destino señalado y conocido antes de la vivencia material (predestinación) y que se va a concretar en la selección e interiorización de un cuerpo (reencarnación).

EL karma significa un pago obligatorio, imprescindible, acumulable y heredable de las faltas cometidas en las vidas pasadas. Que en forma excepcional se traduce en recompensas o en el disfrute de una vida tranquila y placentera. Por otro lado, el cuerpo no solo está integrado por su materialidad, sino que también es poseedor de una energía que le rodea, es decir, de una capa lumínica y resplandeciente que le cubre y le protege.

Se trata del aura, que es una envoltura que puede ser visualizada por escasísimas personas. La mencionada curandera también reconoce varios centros de vital importancia en el cuerpo, que llama sacras y kundalini. Además le interesan las fuerzas magnéticas emanadas del organismo y que pueden tener una finalidad curativa.

La enfermedad es percibida como parte del proceso vital. Como una acompañante indeseable pero en ocasiones necesaria. No deseable porque se vincula con la tristeza y a veces con la perdida física del individuo, pero necesaria porque se puede asociar con la expulsión de elementos potencialmente dañinos o bien con el pago de un karma. La enfermedad constituye una señal de aviso que indica disfuncionalidad del todo, del organismo como unidad, cuerpo, alma y espíritu. Las enfermedades se clasifican como comunes, raras y apocalípticas.

 

Comunes Raras Apocalípticas
Empacho Brujería Diabetes
Susto Cáncer
Caída de Mollera Sida
Mal de ojo Tuberculosis

 

Las enfermedades comunes y raras corresponden a las denominadas tradicionales o síndromes de filiación cultural. Estas primeras son de fácil acceso al curandero. Mientras que las apocalípticas que si son reconocidas por la medicina convencional o hegemónica, son difíciles de identificar y de curar o controlar.

Se pueden distinguir seis grupos de causas de enfermedad: el religioso, el mágico, el higiénico-alimentario, el ecológico infecto parasitario, el desequilibrio frío-caliente y el autodestructivo.

En el sentido religioso las enfermedades constituyen un castigo de la divinidad y las epidemias un signo de los tiempos.

En ese orden, el sida, la diabetes y otras enfermedades serían ejemplos de patologías enviadas en función de los pecados individuales y colectivos.

El mal de ojo y la brujería serían producto de conflictos interpersonales (envidias) que se tratarían de zanjar mediante actos de daño mágico, intencionales o no.

Entre las causas higiénico-alimentarias se consideran las influencias negativas para la salud. Usualmente radican en el consumo insuficiente de alimentos, la ausencia o deficiencia de los hábitos higiénicos y los efectos de la contaminación ambiental.

Las causas ecológicas infectoparasitarias reconocen a los microbios, virus y parásitos como causantes de enfermedades gastrointestinales, respiratorias, dermatológicas y ginecológicas.

El desequilibrio entre frío y caliente, es una categorización etiológica popular descrita en toda Latinoamérica. Se reconocen las propiedades frías y calientes de ciertos alimentos; enfermedades relacionadas al frío y al calor, tratamientos para frío o calor y hierbas para enfermedades de frío o calor.

Elementos y enfermedades relacionadas al frío y al calor

Elementos Frío Caliente
Cuerpo Función: “matar cosas malas” Función: “dar vida”
Alimentos Membrillo

Melón

Sandía

Nopal

Pera

Manzana

Mango

Sotol

Tequila

Mezcal

Bebidas alcohólicas

Enfermedades Frialdad de la matriz

Reumas

Enfermedades respiratorias

Cáncer
Tratamientos Hierbas medicinales Hierbas medicinales

Masajes

Pomadas

Bebidas alcohólicas

Hierbas medicinales Azahar

Toronjil

Té Limón

Romero

Epazote

Manzanilla

Hierbabuena

 

Por último, en el grupo de enfermedades por autodestrucción. Se consideran aquellas en que el individuo produce su propia patología, como por ejemplo el alcoholismo o las toxicomanías.

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